viernes, 7 de noviembre de 2014

Primera donación a Aldeas Infantiles

Primera recaudación de royalties a través de Lulu y Google y primera donación que va para Aldeas Infantiles:




Gracias a los que habéis comprado el libro. ¡Seguid corriendo la voz!
Un abrazo a todos.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Llegar a terminar "Mirarte otra vez" (2)

"Míralo, ahí, con su tablet nueva, desconectado y sin hablar... ¡Vaya un compañero!"

Aquel otoño de 2013, cuando empecé a dar forma a "Mirarte otra vez", yo compartía coche con otros tres compañeros del conservatorio de Pozoblanco para hacer el trayecto desde Córdoba. Cuando el tiempo que resta, por dedicarlo al trabajo, a la familia y a otras aficiones, es escaso, no quedan más que huecos. Todos tenemos huecos para lo que queremos, y yo le había dicho a mi mujer: "Voy a escribir una comedia romántica", que era lo que quería hacer.

El espacio es uno de los medios en los que se desarrolla el arte en general, pero además algunas artes como la música y la literatura se mueven fundamentalmente en el tiempo. El tiempo y la manera de tratarlo: todos tenemos claro el juego con el tiempo que se produce en una película de cine, donde se salta del pasado al futuro y viceversa, el director se recrea en un momento concreto, o se imprime velocidad o lentitud a una escena jugando con el montaje. Además, son tratamientos implantados por la tradición y que percibimos como absolutamente naturales. Yendo más allá, en la literatura también sucede, aunque en general seamos menos conscientes porque leemos menos. Y en la música, donde parece que lo que pasa va siempre hacia delante a un ritmo determinado, el juego con el tiempo es también una constante.

Y de una cara del tiempo a la otra: si tienes dos horas para hacer determinadas tareas, tenderás a alargar el tiempo para hacerlas en dos horas; si tienes media hora, tenderás a comprimirlo para hacerlas en media hora. Así fue "Mirarte otra vez" tomando forma: entre algún madrugón, algunos minutos libres, algunas horas tranquilas en el conservatorio... Quienes no tenemos la creación artística como principal profesión funcionamos cuando podemos, y ese es el caso, verbigracia, de dos Gustavos ilustres: hace muchos años Gustavo Martín Garzo explicaba que sólo tenía disponible para escribir una hora muy temprano por la mañana; Gustav Mahler sólo tenía tiempo para componer los veranos. Así fueron ambos desarrollando su producción.

Yo, fui arañando minutos al día y viajes a mis compañeros de coche.

viernes, 31 de octubre de 2014

Jordi Savall, el rechazo al Premio Nacional de Música y el patrimonio musical español

Bien sabrás hoy disculpar mi torpeza en dos sentidos: en primer lugar, porque voy a tratar un tema ajeno, aunque no del todo, al blog. En segundo lugar, porque mi estado emocional me empuja a emplear un lenguaje ligeramente subido de tono.

Jordi Savall ha rechazado el Premio Nacional de Música. Me juego las pelotas a que cualquiera de mis colegas de profesión que lo conozcan habían pensado, igual que yo, que ya lo tenía. Jamás habría pensado en él al fallarse el máximo galardón musical de nuestro país, precisamente porque debería tenerlo ya, pero hete aquí que no lo tenía. Y lo ha rechazado, provocando aplausos entre los de mi gremio. También ha provocado, como era natural en este país de mediocres porculizados, algunas críticas por las suculentas subvenciones que se supone que el galardonado habría recibido, o por ser catalán, o por lo confuso de su nota de rechazo y blablabla. El caso es desviar la atención a lo que le importa a tu sagrado culo.

Mi primera reacción fue la misma que la de la mayoría: "olé sus cojones ahí", pensé, y le empecé a dar vueltas. Él habla del patrimonio musical español, al que ha dedicado la mayor parte de sus desvelos y de su vida, y de los pocos esfuerzos que ha puesto en ello este gobierno; habla también de los museos, del patrimonio artístico en general. Y caí en la cuenta de que uno de los pilares de su denuncia es el agravio comparativo que existe entre lo que el gobierno dedica a conservar el patrimonio pictórico, arquitectónico, escultórico, y lo que dedica al patrimonio musical.

Y yo, que soy el primero que les he repetido a mis alumnos hasta que se me han caído los pelos del ojal que lo más grande que ha dado España a la cultura musical de la Humanidad está en el siglo XVI (y antes), he acabado calado de vergüenza hasta los huesos. Vergüenza me ha dado no haber caído todos estos años en la cuestión y no haber denunciado antes este terrorífico desatino: que mucho ponemos para proteger y exhibir a El Greco, por poner un ejemplo gordo, pero luego no tenemos ni puta idea de quiénes fueron Victoria, Morales, Guerrero, Cabezón, los siete vihuelistas, los Flecha, Enzina, Vázquez y la madre que parió a todos.

Lo siento, se me quitaron las ganas de aplaudir, porque no pienso que esta responsabilidad sea exclusiva competencia de esta panda de subnormales incompetentes. Es también mía como músico y Savall me señalaba indirectamente y con razón. No soy el que pone pasta, pero soy quien tiene que conocer el problema y transmitir conciencia.

Me consuela saber que él sabe de qué va el percal porque se mueve en ese ajo. Le agradezco que me haya abierto los ojos con un gesto tan demoledor y una carta tan aparentemente normal.

Y a ti por quedarte conmigo hasta el final.

lunes, 27 de octubre de 2014

Llegar a terminar "Mirarte otra vez" (1)

Llegar a terminar una obra de teatro de duración media no parece una tarea tan costosa como escribir una novela de duración media, que normalmente contiene más palabras; menos costosa aún parece la tarea de escribir un libro de poemas. Ahora bien, comparemos "El código Da Vinci" con "Macbeth" con el "Romancero gitano". Es evidente, si vamos más allá de lo superficial, que tendemos demasiado alegremente a medir las cosas, y el arte en particular, al peso. Independientemente del trabajo requerido para crear una obra, el resultado es al final lo que cuenta. Si el arte dependiera del trabajo previo del artista, a Mozart la Historia lo tendría olvidado por su facilidad para la música, por la falta de mérito que podría tener, en su caso, escribir una sinfonía. Estos asuntos los trataremos más adelante; esbozaré ahora mi postura acerca del proceso de creación de una obra literaria; también musical, con "Mirarte otra vez" como epicentro.

De repente sentí, hacia la primera mitad de 2013, un fuerte impulso creativo, que no sabía por dónde salir y que terminó consistiendo, entre otras cosas, en retomar aquella facilidad para escribir que siempre he tenido y que, tras varios intentos adolescentes, había abandonado. No conocía aquella facilidad sólo por mí, sino también porque desde fuera me lo señalaban: "tío, escribes bien". Eso es lo primero que hace falta, corrección técnica. Lo segundo es tener algo que contar y, sobre todo, una manera particular de contarlo. Y no necesariamente tiene por qué ser aquello que se llama "estilo" o "estilo propio", o "hacer las cosas a la manera de". Hace tiempo que no me preocupa nada la búsqueda de una individualidad, personalidad o estilo propios: me limito a poner ahí lo que pudiera ser interesante, lo cual incluye el plagio (que para mí es una bella palabra, en absoluto condenable), lo bonito, lo feo y hasta lo hortera si se da el caso.

Tampoco hace falta una buena historia, una genial idea con gancho irresistible, un mega giro argumental súper sorprendente de la muerte y la omnipotente inspiración acariciándote el colodrillo en cada palabra. En lugar de eso siéntate a escribir, a planear, a trabajar, a revisar, retocar, perfilar para conseguir un resultado refinado y el resto que venga cuando quiera. No tiene nada de especial la idea de escribir sobre un zumbado que se cree caballero andante, salvo que a esa idea le des profundidad. Y todos sabemos que Beethoven partió de una idea muy tonta (sol-sol-sol-mib...) para escribir aquella sinfonía tan tremenda.

Llegué a terminar "Mirarte otra vez" porque tengo muy presentes esos pensamientos, porque es ley física que el arte no puede estar esperando a ni dependiendo de esa musa caprichosa llamada inspiración.

Otro día, más.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Fragmento entre Norma y Silvia

"Mirarte otra vez" está salpicada continuamente por una serie de asuntos transversales diferentes de lo estrictamente romántico. Norma y Silvia tienen un largo diálogo en el tercer acto que ilustra algunas de esas cuestiones. Aquí un cruce de palabras:


NORMA.- Querida, ¿qué es eso de la dignidad? Si estamos de acuerdo en que tiene que ver con el ego y la imagen que reflejamos en el resto de ojos, la dignidad no es más que otro sentimiento que condiciona nuestra vida y nos impide vivirla como queremos. ¿Qué me importa que la gente me vea las tetas y se ría? Es exactamente la misma situación que se da en clase cuando a la maestra le toca explicar el tema de la reproducción humana ante una jauría de niños incapaces de contener la carcajada cada vez que se mencionan las palabras "pito", "culo" o "teta".
SILVIA.- (Incapaz de contener la carcajada). ¡Ja, ja, ja! Perdona, es que es gracioso.
NORMA.- Así, grosso modo, la gente no sabe crecer y creo que no soy yo quien tiene un problema. La dignidad es un concepto sacado de quicio, no es indigno vivir en un piso de setenta metros cuadrados. ¡No quiero una mansión, es indigno mantener limpios tantos metros cuadrados! Ni quiero dinero, es indigno estar pendiente de un capital. Es indigno vivir podrido de dinero y de posesiones, no tener que trabajar para tenerlos y sin embargo vivir triste o deprimido.
SILVIA.- Es indigno que a los pies de los rascacielos de los ricachos neoyorquinos viva gente sin techo.

La alusión al célebre caso de Olvido Hormigos, que se intuye claramente, que forma parte de esa actualidad que salpica la obra y que convendría comentar más adelante, no es el tema. Suena a topicazo, pero además es que ese topicazo está planteado a conciencia: son los personajes femeninos de la obra los más preocupados por asuntos como la crisis, la distribución de la riqueza o la ética. Silvia y Norma se empeñan en cambiar cosas, con matices: Silvia quiere cambiar la sociedad, Norma quiere cambiar al individuo, empezando por ella misma.

Pero eso sólo son impresiones mías. Seguro que ustedes tienen más. No se corten.

martes, 9 de septiembre de 2014

Aldeas Infantiles

No tengo ninguna relación especial con Aldeas Infantiles aparte de mi corto historial de socio. ¿Aldeas Infantiles? Eso se preguntará más de uno. Todos conocemos a Cruz Roja, Unicef, MSF... Y seguro que también, al pensar en el trabajo de estas ONG, recordamos a los más inocentes y vulnerables de cualquier colectivo: los niños. Por eso quizá pudiera parecerle a alguien redundante que existiese una ONG encargada de protegerlos.

Sabemos de sobra que no, que no es redundante. A eso se dedica Aldeas Infantiles, a proteger a la infancia, a muchos niveles. No se puede uno imaginar la cantidad de asuntos de los que tienen que encargarse, porque dar cobijo a niños sin familia, maltratados o en peligro de marginación es nada más una puntita del iceberg. Los casos y las cifras, que pueden consultarse en la misma página web de Aldeas, asustan. Aún más de lo que lo hacen los informativos nacionales, donde continuamente oímos hablar del crecimiento de las cifras de pobreza infantil y desnutrición en nuestro propio país. Aldeas cuida, protege, da cobijo y cariño a los niños y jóvenes que no lo tienen, ayuda a los que tienen poco y se preocupa de que cuando maduren tengan herramientas para poder integrarse.

No puede ser que los niños estén expuestos a crecer sin un desarrollo emocional completo, sin apoyo y sin cariño. A mí realmente me la trae al pairo el desarrollo intelectual de los niños y los jóvenes si no viene parejo a él un adecuado desarrollo emocional. Y eso sólo se consigue con familias que los quieran y los cuiden. Siempre ha sido así, así siempre será.

"Mirarte otra vez" no tiene un precio muy alto y además puede servir para algo. Cómpralo.

Y si te parece buena idea y puedes, hazte directamente socio de Aldeas Infantiles.


http://www.aldeasinfantiles.es/Pages/Default.aspx

Abrazos.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Publicación inminente de "Mirarte otra vez"

Este fin de semana de viaje familiar a Estoril ha sido sensacional. He conocido a Chris Cole y vosotros no, ¡perdedores!

Faltan muy pocas horas para que "Mirarte otra vez", mi obra teatral / comedia romántica en cuatro actos / ópera prima literaria esté descargable desde Lulu (PDF), Amazon (versión para Kindle) y Google Play (Play Books) para lectura en ereader, tablet, móvil, ordenador o lo que sea. Tres euros y pico. Todo lo que reciba lo donaré a Aldeas Infantiles: ya lo he avisado más veces, no lo repito más. Hoy.

Diré que ha sido largo pero, en general, no complicado. Pensé que iba a tener más quebraderos de cabeza con la publicación pero, al tratarse de un libro electrónico casi todo texto, no he tenido apenas problemas. Lo largo ha sido lo anterior. Y mira que se trata de un libro corto, al tratarse de una obra dramática de duración normal, pero los tiempos se alargan cuando uno no tiene disponible el 100% del tiempo libre para dedicarlo a ello.

Bueno, que ya mismo viene y podrán por fin leer aquello de "ACTO I (Seattle, Estados Unidos. BELTRÁN y SILVIA, almas de venas y vísceras...". Disfrútenlo, que para eso fue escrito. Agradecimientos a mi mamá, mi papá, mi señora, churumbeles, familia, amigos, perros, gatos, colegas de los conservatorios, conocidos, rufianes, querubines, animales mecánicos y cualquiera que esté en esta lista o no.


Primeras impresiones y maldiciones por aquí, por favor.
Se les quiere.
Y se les requiere.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Llegar a publicar

Una palabra: Wattpad. Si lo conoces, habrás sonreído. Es un invento, es innegable. A través de Wattpad puedes acceder a libros y libros y libros gratis. Todos de recentísima creación, de autores emergentes. Pensé que era el sitio ideal para publicar: se trata de una red social donde los comentarios, el flujo y el intercambio de ideas es continuo y casi más importante y con más presencia que las propias novelas.

Entonces tomé unos cuantos libros de allí que podrían resultarme interesantes: un par de decenas, aproximadamente. Relatos adolescentes, románticos, adolescentes, humorísticos, adolescentes, dramáticos, adolescentes, de terror... ¿adolescentes? Sí, uno no tiene la cabeza aún muy en su sitio, pero las historietas mal escritas de adolescentes neoyorquinos que montan un grupo de pop y se enamoran entre ellos son excesivamente infantiles para mí. No encajaba allí, soy un dinosaurio.

Había otras opciones, como megustaescribir.com... o quizá publicar libros en papel a través de Createspace, Bubok o Lulu. No es nada caro y sería muy profesional, además del glamur que tendría: sólo necesitaría una pipa en los labios y unas gafas de pasta ante los ojos y hala.

No, no. Yo quiero llegar a todo el mundo, porque podría interesarle a alguien. Colgaré la maldita comedia gratis en el Mediafire y zumbando... pero me ha llevado tantas horas y podría sacarle pasta... pero no, yo lo hago por placer y no pienso rendir mi creación al capital... pero...

Y de repente tuve la iluminación: ¡¡véndelo y dona lo que saques!!

Así llegué a la decisión final: poner un precio casi simbólico para que no cueste comprarlo y entregar toda la recaudación a una ONG que me importa, como Aldeas Infantiles.

Otro día les relataré la historia de aquella vez que casi consigo hacer un ollie, es buenísima. Ahora, si me disculpan, debo irme ya mismo a planchar la oreja, que mañana madrugo. Si me buscan estaré en Lisboa viendo a Chris Cole, el campeón de la Super Crown de Skate 2013. Yeah.

jueves, 4 de septiembre de 2014

"Mirarte otra vez" a puntito de publicarse

"Mirarte otra vez" está a puntito de salir. El 9 de septiembre a través de Amazon, Google Play y Lulu por 3 euros y pico. En los dos primeros ya está disponible en preventa. El autor donará toda la recaudación a Aldeas Infantiles SOS España. ¿Te lo crees? Vas a pasar un buen rato leyendo esta comedia y además Aldeas se llevará unos eurillos. ¿No te lo crees? Al menos vas a pasar un buen rato leyendo esta comedia... y Aldeas se llevará unos eurillos igualmente.

¿Por qué me dio por escribirla? Vete a saber, seguro que fue un día tonto de mayo o junio de 2013. Eh, voy a escribir una comedia romántica, me dije. Lo cierto es que andaba tiempo detrás de la idea. Había ahí una pareja: Beltrán y Silvia; una serie de conflictos entre ellos y otra serie de ideas transversales sin pies ni cabeza: nada mejor para ponerse a escribir.

Pronto a la pareja se unió Vidal y así se convirtió en trío (con perdón): un trío (triángulo) amoroso, vaya. Finalmente, como soy un clasicón y un tradicional, añadí un personaje más, Norma, para completar el cuarteto.

Silvia, Beltrán, Vidal y Norma. Disfrutarán, ya lo creo, con las venturas y desdichas de estos cuatro. Al menos en algún momento de la lectura. Aunque sólo sea porque ese momento les pille en el masajista.